En respuesta, el Gobierno de la República Dominicana puso en marcha el Plan Nacional de Bioseguridad Porcina con el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ( USDA- APHIS, por sus siglas en inglés), el Ministerio de Agricultura y la Dirección General de Ganadería de la República Dominicana. Desde 2023, esta alianza ha trabajado para fortalecer la bioseguridad en las granjas, mejorar la vigilancia de la enfermedad y proteger la cadena de valor porcina, para evitar una mayor propagación del virus.
?Durante mi visita a la República Dominicana a principios de este año, tuve la oportunidad de comprobar de primera mano cómo los productores y los veterinarios están aplicando medidas de bioseguridad más estrictas?, declaró Beth Bechdol, Directora General Adjunta de la FAO, tras su misión a la República Dominicana y Haití en enero de 2026.
?Destaco especialmente el nivel de colaboración entre los productores, las autoridades gubernamentales, la FAO y el APHIS del USDA, para hacer frente a la peste porcina africana antes de que se propague aún más. Ese tipo de esfuerzos en el terreno son fundamentales para proteger los medios de vida de los agricultores y salvaguardar la industria porcina en todas las Américas?.
La bioseguridad en las granjas
En la República Dominicana, donde más del 80 % de los cerdos son criados por pequeños productores, el fortalecimiento de la bioseguridad a nivel de granja es clave para prevenir brotes. A través del Plan Nacional de Bioseguridad, la FAO, el USDA APHIS y las autoridades nacionales apoyan a los productores en la adopción de mejores prácticas sanitarias y medidas de prevención.
Hasta la fecha, 637 granjas -que representan más del 80 % de la producción nacional están inscritas en el programa. Estas granjas son evaluadas conforme a normas nacionales de bioseguridad y reciben orientación técnica sobre mejoras de infraestructura, protocolos de higiene y prácticas de manejo diseñadas para reducir el riesgo de enfermedades. Como resultado, las granjas que producen el 25 % de la carne de cerdo comercial del país ya cuentan con la certificación de bioseguridad.
Capacitación de los productores y fortalecimiento de la prevención
La bioseguridad es la base de la prevención de enfermedades. En el marco del programa, más de 10.000 productores dominicanos han sido capacitados en prácticas efectivas de bioseguridad. Además, han recibido kits de bioseguridad que contienen suministros esenciales de protección y saneamiento para mantener entornos agrícolas controlados y reducir los riesgos de contaminación.
Los resultados evidencian el impacto de estas medidas: Las granjas que no tienen medidas de bioseguridad tienen entre dos y cinco veces más probabilidades de dar positivo en las pruebas de detección de la PPA, mientras que las granjas certificadas se han mantenido libres de la enfermedad.
Para Rodrigo Castañeda, Representante de la FAO en la República Dominicana: ?El Plan Nacional de Bioseguridad Porcina refleja el firme compromiso del país de proteger su sector ganadero y los medios de vida rurales mediante políticas públicas coordinadas y cooperación internacional. Trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Agricultura y la Dirección General de Ganadería, hemos apoyado al país en la creación de un marco de prevención moderno que fortalece la bioseguridad desde las granjas hasta las fronteras. El apoyo estratégico de USDA-APHIS ha sido fundamental para posicionar esta iniciativa como un esfuerzo, no solo nacional, sino también regional, contribuyendo a salvaguardar la sanidad animal, la seguridad alimentaria y las industrias porcinas en las Américas?.
Fortalecimiento de la cadena de valor porcina
La prevención de la PPA requiere acciones que van más allá de la granja. El Plan Nacional de Bioseguridad aborda los riesgos a lo largo de la cadena de valor porcina en su conjunto. Se han desarrollado programas de capacitación en buenas prácticas de fabricación e inocuidad alimentaria dirigidos al personal de los mataderos, con el fin de garantizar una manipulación más segura de los animales y los productos cárnicos. Además, el programa ha realizado estudios sobre carniceros y vendedores de carne, en los que se han identificado áreas de mejora en bioseguridad para garantizar alimentos más seguros.
Aprovechamiento de la innovación y la tecnología
El programa también ha introducido un sistema piloto de gestión de la bioseguridad basado en inteligencia artificial (IA) que permite mejorar el monitoreo y la detección temprana de los riesgos. Este sistema analiza operaciones y movimientos de los animales, ayudando a identificar vulnerabilidades antes de que se conviertan en brotes.
En un periodo de dos meses a finales de 2025, el sistema rastreó más de 6.110 movimientos de animales en tres zonas de producción de una granja explotación comercial. Estos datos permitieron construir una red epidemiológica que facilita anticipar posibles vías de transmisión y focalizar las estrategias de prevención.
El valor económico de la prevención
Más allá de la sanidad animal, la bioseguridad genera beneficios económicos significativos. La FAO estima que estas medidas han evitado pérdidas de hasta 40 millones de USD en los dos últimos años para las granjas participantes, equivalente a diez veces la inversión inicial.
Sobre esta base, una segunda fase del programa buscará ampliar la certificación de granjas, mataderos y sistemas de transporte de animales, además de reforzar la vigilancia de la PPA.
?Fortalecer y sostener la bioseguridad contra la PPA en la República Dominicana no es solo esencial para la sanidad animal, sino que constituye un imperativo económico?, subrayó Chanda Berk, Consejera Agrícola para la República Dominicana, Haití y Jamaica del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del USDA.
?La protección del sector porcino de los Estados Unidos, valorado en más de 74.000 millones de USD, depende de que se impida la llegada de esta enfermedad a nuestras costas. Por este motivo, el USDA invirtió más de 84 millones de USD para apoyar la respuesta a la PPA de la República Dominicana, país al que consideramos uno de nuestros asociados más valiosos. Gracias a los progresos que hemos logrado de forma conjunta, la República Dominicana está hoy mejor protegida, pero las inversiones continuas en bioseguridad son cruciales para salvaguardar los medios de vida de los agricultores, el comercio y la seguridad alimentaria. El USDA se enorgullece de trabajar junto al Ministerio de Agricultura, la DIGEGA, el OIRSA, la FAO y el IICA para impulsar este esfuerzo vital en materia económica y de bioseguridad?.
Un modelo para las Américas
La experiencia de la República Dominicana demuestra cómo la acción coordinada entre las autoridades gubernamentales, los asociados internacionales y los productores puede reducir con éxito el riesgo de las enfermedades animales transfronterizas. A través de sistemas de bioseguridad más sólidos, la capacitación de los agricultores, las mejoras en la cadena de suministro y las tecnologías de vigilancia innovadoras, el país avanza hacia un sector porcino más resiliente.
Este enfoque ofrece un modelo valioso América Latina y el Caribe contribuyendo a proteger a los productores, los sistemas alimentarios y las economías rurales en toda la región.
Fuente: FAO
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