Se trata del desarrollo de un probiótico a base de la levadura Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121, capaz de mejorar la salud intestinal y el rendimiento productivo de los lechones durante una de las etapas más críticas de la cría: el destete.
El estrés post-destete -provocado por la separación de la madre y la introducción temprana de alimento sólido- representa uno de los principales desafíos del sistema productivo, ya que impacta directamente en la salud, el crecimiento y la tasa de mortalidad de los animales. Frente a este escenario, los probióticos emergen como una alternativa sostenible y eficaz.
La investigación, publicada en la revista internacional Probiotics and Antimicrobial Proteins, fue desarrollada de manera conjunta por equipos del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos, el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos y el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales, junto a las cátedras de Producción Porcina y Patología Especial de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP.
Los resultados fueron contundentes. Los lechones que recibieron el probiótico no solo mostraron un mejor desarrollo intestinal y mayor tolerancia al estrés, sino que alcanzaron hasta un 10% más de peso a las seis semanas post destete. Además, las cerdas suplementadas durante las últimas tres semanas de gestación dieron a luz crías más pesadas: 1,60 kg frente a los 1,37 kg del grupo control.
El impacto más significativo se observó a los 63 días de vida, cuando los lechones tratados alcanzaron un peso promedio de 21,69 kg. Estudios de laboratorio revelaron, además, mejoras estructurales en el intestino, como vellosidades más largas, una mayor capa de moco protector y un incremento de células de defensa, indicadores clave de una mejor salud digestiva e inmunológica.
Ciencia aplicada con impacto productivo
El Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos fue uno de los pilares del estudio, continuando una línea de trabajo de más de dos décadas en microbiología de alimentos. Desde allí se logró aislar, identificar y caracterizar la levadura, así como evaluar su potencial como ingrediente funcional. Un aspecto destacado es su capacidad de crecer en subproductos de la industria láctea, como el suero de queso, lo que abre la puerta a procesos más sustentables.
Por su parte, el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales aportó su expertise en biotecnología, trabajando en el escalado productivo de la levadura. Este proceso resulta clave para trasladar los desarrollos del laboratorio a una aplicación industrial viable, optimizando las condiciones de cultivo sin perder las propiedades funcionales del probiótico.
El Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos tuvo un rol central en la comprensión de los mecanismos de acción del probiótico. A través de modelos celulares avanzados, los investigadores demostraron su capacidad antiinflamatoria y su impacto positivo en la respuesta inmune, fortaleciendo la barrera intestinal y mejorando la interacción con la microbiota.
?Estos estudios permiten entender no solo que el probiótico funciona, sino también por qué lo hace?, explicó Martín Rumbo, director del instituto.
Del laboratorio al campo
La validación en condiciones reales fue posible gracias al trabajo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, que llevó adelante el ensayo en una granja de la provincia de Buenos Aires. Allí se evaluaron parámetros productivos, sanitarios e histopatológicos, confirmando la eficacia del probiótico en un entorno productivo.
También participaron la empresa biotecnológica Beneficial Germs S.A, encargada del proceso de liofilización de la levadura, y el establecimiento Granja Las 4B S.A., donde se realizaron las pruebas a campo. La liofilización permite mantener vivas las levaduras sin necesidad de refrigeración, facilitando su uso como suplemento alimentario en granjas.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su enfoque en la economía circular. La levadura se produce a partir de permeado de suero de queso, un residuo de la industria láctea que suele ser contaminante, transformándolo en un insumo de alto valor agregado.
Fuente: InfoPork
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