Una investigación desarrollada en la Universidad Nacional del Nordeste demostró que la incorporación de cáscara de mandioca en la dieta de cerdos en crecimiento no genera alteraciones en parámetros bioquímicos vinculados a la salud animal, abriendo una nueva oportunidad para reducir costos productivos y valorizar residuos agroindustriales en el nordeste argentino.
El estudio fue realizado por la becaria Gabriela Rau, de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, junto a un equipo interdisciplinario de profesionales, con el objetivo de evaluar si este subproducto regional puede reemplazar parcialmente al maíz, principal componente de la alimentación porcina y uno de los insumos de mayor incidencia en los costos de producción.
La iniciativa surge a partir de una realidad compartida por dos sectores de la región. Por un lado, las provincias de Corrientes y Misiones generan grandes volúmenes de cáscara de mandioca como residuo del procesamiento industrial de la raíz. Por otro, los productores porcinos enfrentan aumentos recurrentes en el precio del maíz, impulsados por la demanda destinada a exportación y consumo humano.
Ante este escenario, los investigadores analizaron si la utilización de este residuo agroindustrial podía incorporarse a la dieta animal sin afectar el estado sanitario de los cerdos.
Evaluación del impacto en la salud animal
Para el ensayo, la cáscara de mandioca fue recolectada en establecimientos dedicados al procesamiento de la raíz y en el comedor universitario del Campus Sargento Cabral de la UNNE. Posteriormente fue sometida a un proceso de secado y molienda que permitió estabilizar el material y eliminar compuestos potencialmente perjudiciales para los animales.
Con este ingrediente se formularon tres dietas experimentales para cerdos en etapa de crecimiento: una dieta convencional sin cáscara de mandioca, otra con una inclusión del 5% y una tercera con un 10%.
A fin de evaluar el efecto de estas dietas sobre la salud de los animales, se realizaron análisis de sangre que permitieron medir distintos indicadores metabólicos y fisiológicos, entre ellos glucosa, colesterol, triglicéridos, proteínas totales, albúmina, urea y creatinina.
Los resultados mostraron que no existieron diferencias significativas entre los tres grupos evaluados. Los animales alimentados con cáscara de mandioca presentaron valores bioquímicos similares a los que recibieron la dieta tradicional, lo que indica que el organismo respondió de manera normal a la incorporación de este ingrediente.
Una alternativa para reducir costos y aprovechar residuos
Según destacaron los investigadores, los resultados aportan evidencia científica que respalda el uso de la cáscara de mandioca como materia prima alternativa en dietas para cerdos en crecimiento.
Además de representar una potencial reducción de costos para pequeños y medianos productores porcinos, el aprovechamiento de este subproducto contribuiría a disminuir el volumen de residuos generados por la industria mandioquera y reducir la dependencia de insumos provenientes de otras regiones del país.
Los hallazgos coinciden con investigaciones realizadas previamente en Nigeria, donde también se evaluó la utilización de cáscara de mandioca en alimentación porcina, reforzando la consistencia de los resultados obtenidos por el equipo argentino.
Para los investigadores, esta validación constituye un paso clave para avanzar en la transferencia de tecnología hacia los productores del nordeste argentino y promover sistemas de producción más eficientes, sustentables y adaptados a los recursos disponibles en cada región.
Fuente: InfoPork
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