El agua es un elemento y nutriente de mayor importancia en la producción porcina
El porcentaje de agua en un lechón recién nacido representa hasta el 82% de su peso corporal (sin el contenido del tracto gastrointestinal). A medida que el lechón crece, aumenta su masa muscular y tejido adiposo, este porcentaje disminuye poco a poco hasta llegar a un 53% en cerdos de engorda sobre los 90 kg, (Nutrinews, 2021). Por lo que perder un pequeño porcentaje frena el crecimiento o causa la muerte del lechón. Dicho lo anterior, entre menor sea el lechón, más importante será mantenerlo hidratado todo el tiempo, y por la misma razón, más riesgo de deshidratación tiene el cerdo a causa de pérdida de líquidos.
Fisiopatología de la deshidratación: El enemigo silencioso en granja
El agua en promedio representa más del 70% del peso corporal de un lechón neonato y de destete. Debido a su alta tasa metabólica y su falta de madurez renal, cualquier desbalance hídrico y de electrolitos compromete rápidamente su supervivencia.
La deshidratación en porcicultura tecnificada no es simplemente la pérdida de líquidos; es un síndrome complejo de pérdida excesiva de agua y electrolitos (como sodio, potasio y cloruro) del cuerpo que altera la difusión en los tejidos, destruye la integridad de la barrera intestinal y desencadena un fallo metabólico. Hay dos causas importantes de deshidratación primera; consumo inadecuado de agua y segunda la pérdida excesiva de líquidos (1,2).
Sus principales causales son:
Procesos entéricos (Diarreas): Infecciones por E. coli, Rotavirus, PED (Diarrea Epidémica Porcina, por sus siglas en Inglés) Coccidiosis, parasitosis internas u otras infecciones que provocan hipersecreción o mala absorción severa, barriendo con los fluidos corporales y atrofiando las vellosidades intestinales.
Diarrea con mala absorción
- Causa: Patógenos como Rotavirus o Coccidia o Cystoisospora (Isospora) suis destruyen los enterocitos maduros en las vellosidades.
- Mecanismo: Las vellosidades se acortan o atrofian. La superficie de absorción disminuye, los nutrientes y el agua no se absorben adecuadamente y fermentan en el intestino.
- Resultado: Heces acuosas o pastosas, a menudo de color amarillento
Diarrea hipersecretoria
- Causa: Toxinas producidas por bacterias como Escherichia coli (E. coli).
- Mecanismo: Las toxinas se unen a los receptores de los enterocitos e incrementan la producción de AMPc y GMPc. Esto altera las bombas de sodio y cloro, provocando que el agua salga de los tejidos hacia la luz intestinal. O como el caso de PED (Diarrea Epidémica Porcina por sus siglas en inglés) que es una diarrea acuosa secretoria/osmótica sin presencia de sangre.
- Resultado: Diarrea acuosa profusa y deshidratación rápida y en algunos casos vómito.
Diarrea por hipermotilidad o inflamación
- Causa: Procesos inflamatorios graves causados por bacterias como Clostridium perfringens.
- Mecanismo: La mucosa se lesiona severamente provocando necrosis (muerte del tejido). El aumento de prostaglandinas y la inflamación incrementan el peristaltismo intestinal (mayor movimiento intestinal), acelerando el tránsito antes de que el agua pueda ser reabsorbida.
- Resultado: Heces sanguinolentas y con tejido necrótico.
Estrés por destete (Anorexia transitoria): Hasta un 50% de los lechones no consumen suficiente agua en las primeras 24 horas post-destete. Esta deshidratación subclínica atrofia las vellosidades intestinales, por lo que disminuye la superficie de absorción de líquidos y nutrientes además de abrir la puerta a infecciones secundarias que pueden generar diarreas infecciosas, complicando más el cuadro clínico.
Falta de agua en los bebederos: En muchos de los casos no es problema de suministro, la falta de agua es por mal funcionamiento de los niples o válvulas de los bebederos, que se encuentran atascadas o el agua no fluye por el taponamiento de biofilm o tratamientos previos en agua de bebida con productos con mala solubilidad o con demasiados azúcares. En algunos casos si es porque no hay energía eléctrica y las bombas no funcionan para hacer llegar el agua, o las bombas están descompuestas.
Alta temperatura del agua: Sí la temperatura del agua es alta, los lechones no beberán agua hasta que ésta tenga una temperatura adecuada para ellos, es decir que sea menor a la temperatura ambiental y la propia temperatura del lechón, por eso es importante mantener las tuberías del agua bajo el techo y de preferencia con cubiertas aislantes, sobre todo en climas extremos.
Palatabilidad y olor del agua: Sí el agua presenta mal sabor o mal olor por presencia de biofilm, sucia o contaminada, el cerdo se resistirá a tomarla y eso puede causar deshidratación severa.
El concepto técnico: Acidosis metabólica y diferencia de Iones fuertes (SID)
Cuando un lechón sufre diarrea o ayuno prolongado, pierde grandes cantidades de fluidos ricos en bicarbonato (HCO?3), lo que desencadena una acidosis metabólica (la sangre se vuelve ácida, provocando letargia, debilidad extrema y pérdida del reflejo de succión). Un error común en las granjas es rehidratar utilizando soluciones con altas concentraciones de Cloro (Cl?) sin balancear; esto satura los riñones y perpetúa la acidosis.
Para corregir esto de raíz, la medicina veterinaria moderna aplica el concepto de Diferencia de Iones Fuertes (SID ? Strong Ion Difference por sus siglas en Inglés), el cual mide el balance exacto entre los principales cationes y aniones: SID = (Na?+K?) ? Cl?
¿Por qué importa una SID óptima? Al administrar una solución rehidratante donde la suma de Sodio y Potasio supera proporcionalmente al Cloro, se promueve químicamente la retención y producción interna de bicarbonato en el organismo del lechón.
El efecto clínico: Se neutraliza la acidosis sistémica de forma inmediata. Al recuperar el pH sanguíneo normal, el lechón recobra la vitalidad, responde mejor a los tratamientos y regresa rápidamente al comedero.
El resultado es: Mejor balance de electrolitos y pH balanceado neutro, sin acidosis con mejor recuperación.
Abordaje integral de la mucosa intestinal y energía celular
Para que una terapia de rehidratación oral funcione en un intestino metabólicamente comprometido, se requiere una fórmula que vaya más allá de los electrolitos:
Co-transporte Sodio-Glucosa: La inclusión de dextrosa proporciona energía metabólica de disponibilidad inmediata para un lechón hipoglucémico. Además, es indispensable para activar los co-transportadores SGLT-1 (transportadores de sodio y glucosa por sus siglas en inglés) en las células intestinales, acelerando la absorción pasiva de agua y Sodio hacia el torrente sanguíneo, (3,4).
Protección de la Barrera intestinal: Es importante utilizar protectores de mucosa para evitar que más agua salga a la luz intestinal y que más patógenos se adhieran a la misma. La pectina es una posibilidad, actúa como un hidro-coloide mucomimético es decir imita la función de la mucosa intestinal normal. Al entrar en contacto con el agua, forma un gel protector sobre la mucosa inflamada que reduce la adhesión bacteriana, protege las criptas intestinales y ayuda a dar consistencia a las heces, (5,6).
Mitigación del Estrés Oxidativo: Los antioxidantes ayudan a disminuir el efecto negativo de los radicales libres generados por la inflamación y descomposición de las células epiteliales del intestino. Por ejemplo, los polifenoles naturales ejercen un potente efecto antiinflamatorio local, protegiendo las uniones estrechas (tight junctions) del enterocito contra el daño celular del destete y las toxinas bacterianas, (7,8).

En algunos casos que se diagnostique un problema infeccioso se tendrá que acompañar el tratamiento con un antibiótico específico y combinación que ayude a eliminar la infección para la más pronta recuperación de los lechones. O en su defecto aplicar un producto anticoccidiano o antiparasitario si fuera el caso. Incluso en algunos casos es recomendable agregar un poco de fibra fermentable y no fermentable de calidad para favorecer el sistema inmunológico intestinal en la parte distal del intestino delgado e intestino grueso, y con ello menor inflamación e integridad, (9).
Conclusiones:
La rehidratación de los lechones deberá ser con tratamientos integrales para favorecer el rápido balance electrolítico y evitar que continúe la deshidratación que es lo que finalmente mata a muchos lechones. Evitar que haya un estado de acidosis en el lechón para que se reincorpore al consumo de alimento y al crecimiento. Proporcionar protectores de mucosa y antioxidantes para mejorar la integridad intestinal y resarcir los daños provocados por patógenos o radicales libres que afectan la mucosa intestinal.
En caso necesario, dar la terapia antibiótica y específica para combatir un proceso infeccioso bacteriano secundario o primario y parasitario si fuera necesario.
En resumen: Un tratamiento integral que combine los electrolitos importantes para el balance, polifenoles, pectina y glucosa es vital porque aborda la diarrea de los lechones de forma holística: restablece el equilibrio ácido-base y electrolítico sistémico, detiene la adhesión de patógenos, reduce la inflamación intestinal y proporciona la energía celular rápida necesaria para reparar la barrera intestinal dañada.
Fuente: Todo Cerdo
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